En el mundo de la ganadería, la salud del ganado es un pilar fundamental para la productividad y rentabilidad de las explotaciones. Sin embargo, las intoxicaciones en rumiantes y porcinos siguen siendo un problema frecuente y, en muchos casos, subdiagnosticado.
Desde AMSvet, laboratorio especializado en toxicología veterinaria, hemos detectado un aumento en la presencia de toxinas en piensos, forrajes y agua de consumo, lo que pone en riesgo el bienestar animal y la seguridad de la producción cárnica y láctea.
En este artículo abordamos las intoxicaciones más frecuentes y cómo prevenirlas.
Diferencia entre rumiantes y porcinos en cuanto a intoxicaciones
Antes de nada, conviene aclarar las principales diferencias entre los rumiantes y los porcinos. Los rumiantes, como vacas y ovejas, tienen un sistema digestivo complejo con cuatro compartimentos, llamado poligástrico o rumiante donde el rumen juega un papel crucial en la fermentación de los alimentos. Se caracteriza por tener cuatro compartimentos: rumen, retículo, omaso y abomaso. Esto les permite degradar sustancias que otros animales no podrían, pero también los hace vulnerables a intoxicaciones específicas. Por ejemplo, pueden metabolizar ciertas toxinas en el rumen, pero a veces, esa transformación genera compuestos aún más tóxicos.
Por otro lado, los cerdos son monogástricos, es decir, tienen un solo estómago como los humanos, lo que hace que absorban toxinas de manera más directa y rápida. Esto los vuelve más sensibles a ciertas micotoxinas, como la zearalenona, que provoca problemas reproductivos en cerdas. En rumiantes, estas toxinas pueden degradarse en el rumen y tener un efecto menor. Sin embargo, los rumiantes son más susceptibles a intoxicaciones por nitratos o por plantas tóxicas, porque su microbiota puede transformar estos compuestos en sustancias más peligrosas.
Cuando el enemigo está en el forraje: micotoxinas
No es raro que ganaderos bien intencionados almacenen forraje sin ser conscientes de que las condiciones de humedad y temperatura son el caldo de cultivo perfecto para hongos productores de micotoxinas. Aflatoxinas, fumonisinas y zearalenona son algunas de las más frecuentes en la alimentación del ganado.
Las micotoxinas no solo afectan la salud inmediata del ganado, sino que también pueden tener consecuencias a largo plazo. Un ejemplo es la zearalenona, una micotoxina con efectos estrogénicos que se encuentra con frecuencia en cereales contaminados. En cerdas, su ingestión puede causar infertilidad, abortos, nacidos muertos y alteraciones en el ciclo reproductivo, lo que supone una amenaza para la productividad de las explotaciones porcinas.
Por eso, el análisis de micotoxinas no solo es clave en la prevención de enfermedades agudas, sino también en la identificación de problemas reproductivos de origen toxicológico que pueden pasar desapercibidos sin un diagnóstico adecuado.
Históricamente, la detección de micotoxinas se centraba en matrices vegetales, como pienso o forraje. Sin embargo, en AMSvet hemos desarrollado un método que amplía significativamente la capacidad de detección, permitiéndonos analizar las micotoxinas en matrices hasta ahora inexploradas, como el suero, plasma, orina leche y órganos. Este avance nos coloca a la vanguardia de la toxicología veterinaria, al ofrecer la posibilidad de confirmar si los animales están ingeriendo alimentos contaminados con micotoxinas, revelando concentraciones detectables de estas sustancias o de sus metabolitos, detectando hasta 15 micotoxinas diferentes.
Metales pesados y contaminantes químicos
El agua que beben nuestros animales puede estar envenenándolos lentamente. En AMSvet hemos detectado casos en los que bovinos sufrían problemas neurológicos y debilidad extrema, síntomas que, en un principio, se asociaron a deficiencias nutricionales. Sin embargo, los análisis revelaron intoxicación por plomo y arsénico, procedente de aguas contaminadas por actividades industriales cercanas. La acumulación de estos metales en el organismo del animal no solo deteriora su salud, sino que compromete la seguridad del consumo humano.
Algo similar ocurre con los pesticidas y fertilizantes utilizados en los cultivos, que pueden contaminar el alimento o el agua del ganado y provocar intoxicaciones graves. Entre ellos, los organofosforados y carbamatos son especialmente peligrosos, ya que afectan el sistema nervioso al inhibir la enzima acetilcolinesterasa, lo que provoca una acumulación excesiva de acetilcolina en las sinapsis, desencadenando sintomatología nerviosa.
Las intoxicaciones por estos compuestos pueden afectar tanto a rumiantes como a porcinos, aunque los cerdos suelen ser más sensibles, ya que metabolizan estos tóxicos de manera diferente y su exposición suele estar más relacionada con la contaminación del pienso. En rumiantes, la exposición suele producirse por el consumo de forraje tratado recientemente con pesticidas sin el tiempo de seguridad adecuado.
Enterotoxemias
Estas intoxicaciones están causadas por toxinas de Clostridium perfringens, una bacteria presente de forma natural en el intestino de los rumiantes. Factores como cambios bruscos en la alimentación, dietas ricas en almidón o estrés pueden desencadenar su proliferación descontrolada y la liberación de toxinas letales.
Plantas tóxicas y nitratos
Los campos que alimentan a nuestro ganado pueden esconder peligros inesperados. Muchas plantas silvestres contienen toxinas capaces de provocar desde problemas digestivos hasta abortos en rumiantes y cerdos.
La adelfa (Nerium oleander), el helecho (Pteridium aquilinum) y el dítamo (Dictamnus albus) son ejemplos de vegetales mortales cuando se ingieren en grandes cantidades. Uno de los casos más dramáticos que hemos atendido en AMSvet involucró a un grupo de cabras que, debido a la sequía, habían consumido hojas de adelfa en ausencia de su pasto habitual. El resultado fue devastador: insuficiencia cardíaca y muerte en cuestión de horas.
Otro riesgo menos visible, pero igual de peligroso, es la intoxicación por nitratos. En ocasiones, los campos fertilizados en exceso generan una acumulación de nitratos en las plantas que el ganado ingiere, dificultando el transporte de oxígeno en la sangre.
Diagnóstico y prevención
Las intoxicaciones no son accidentes fortuitos; en muchas ocasiones son evitables con medidas adecuadas de prevención y control.
En AMSvet apostamos por un enfoque proactivo: los análisis toxicológicos periódicos en piensos, agua y tejidos animales son esenciales para detectar a tiempo la presencia de agentes tóxicos. La cromatografía y la espectrometría de masas nos permiten detectar sustancias tóxicas, evitando que el problema se agrave antes de ser evidente.
Los síntomas de las principales intoxicaciones suelen ser comunes con muchas otras enfermedades, por lo que introducir la toxicología en el diagnóstico diferencial resulta esencial para asegurar un correcto diagnóstico. Así mismo, el hecho de disponer de un análisis laboratorial toxicológico facilita una pronta y correcta actuación en la toma de decisiones y tratamiento.
Recibimos muestras de sangre, orina, contenido gastrointestinal, hígado y riñón en necropsias, además de muestras de pienso, forraje, agua, suero, plasma, etc. Lo ideal es que los ganaderos consulten con su veterinario para tomar las muestras correctamente y enviarlas en condiciones óptimas, evitando la contaminación.
¿Qué hacer si se detecta una intoxicación?
Si en un control rutinario se confirma la presencia de toxinas en el alimento o en los animales, los ganaderos deben actuar con rapidez:
- Retirada inmediata del alimento contaminado y sustitución por un pienso o forraje seguro.
- Aislamiento de los animales afectados, si presentan síntomas, para evitar el consumo continuado y evaluar su evolución.
- Administración de tratamientos específicos, como adsorbentes de micotoxinas o fluidoterapia en caso de intoxicaciones graves.
- Seguimiento analítico, para verificar la eliminación de las toxinas y evaluar posibles daños crónicos.
En AMSvet podemos realizar análisis de seguimiento para determinar la evolución de la intoxicación y asesorar sobre estrategias para reducir riesgos futuros. Implementar controles periódicos es clave para la prevención, ya que muchas toxinas pueden estar presentes en dosis subclínicas sin causar síntomas evidentes hasta que los daños son irreversibles.
La toxicología veterinaria es una herramienta fundamental para garantizar la seguridad y productividad de las explotaciones ganaderas. La detección precoz y la prevención son la mejor estrategia para evitar pérdidas económicas y proteger el bienestar animal.
En AMSvet estamos comprometidos con la salud del ganado y ofrecemos soluciones analíticas avanzadas para que los ganaderos puedan tomar decisiones informadas y seguras.